Brindemos… 2019

Antiguo logo de Cat, dibujo de un gato estilizado y una luna llena, con las agujas del reloj de la Puerta del Sol dentro de esa luna llena.

Este brindis se ha convertido en todo un clásico, para desgracia de mis detractores y regocijo de mis aliados. Y, aunque hay años en los que os aseguro que me cuesta levantar la copa, no podía dejar de brindar con vosotros, de hacer repaso y desearos lo mejor, por encima de todo.

En este año de premios, de éxitos, de pérdidas, de idas y venidas, de proyectos que se malogran y de otros que llegan a buen puerto, de principios y finales, de imprevisibles encuentros y de despedidas Inevitablemente amargas… En este año tan complejo y tan convulso, hay que buscar —y rebuscar— al  fondo del saco de las cosas que nos han pasado para sacar lo mejor, lo reseñable, lo que se quedará parado en ese álbum de la memoria.

No sé a vosotros, pero a mí el 2018 se me ha pasado volando. Raudo y veloz, a la espera, casi siempre a la espera de acontecimientos, como una vulgar Penélope de nuestros tiempos. Y otras tan distraída por mis propios pensamientos, que no he sido capaz de ver lo que iba sucediendo, lo que iba pasando y lo que se iba quedando en el camino.

Un año de grandes logros. Con un cortometraje y su nominación a los Premios Pávez; con un nuevo libro y su impresionante acogida por parte de todos vosotros; y con un PODER DE LA VOZ redondo y pletórico donde, más que nunca, las historias y las voces han maridado en una sintonía mágica y perfecta.

Un año en el que también he perdido trenes, ritmo, oportunidades y tiempo. Cada cosa en su injusta medida pero, por suerte, de destilar estas pérdidas es de dónde más se aprende.

Imposible, en este día, no acordarme de Pepe Mediavilla, el Maestro, el Decano, mi Pepe… Retumban en mi cabeza sus palabras, en un bucle constante, y la llamada que anunció que se nos había ido, sin remedio y sin consuelo para los que nos quedamos aquí.

Por eso, por todos los que están y los que se han ido, por los objetivos conseguidos y por los que se nos han quedado en el montón de tareas pendientes, por lo que nos hemos prometido que nunca más volveríamos a hacer y por lo que hemos jurado que continuaremos haciendo…

Levanto mi copa con vosotros y brindo por un 2019 lleno de todo lo bueno y vacío de todo lo malo.

Brindemos, ilusionados, por este lienzo en blanco, por este nuevo comienzo, por este nuevo capítulo que se abre ante nosotros, dándonos la oportunidad de mejorar y de aprender, de llegar lejos,  allá donde realmente debemos estar. Por los proyectos que empiezan…

¡FELIZ 2019!

Cat

3 comentarios sobre «Brindemos… 2019»

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