Comunicado sobre EL PODER DE LA VOZ

He sopesado mucho el escribir estas líneas…

A pesar de que, durante mucho tiempo, ha existido una campaña de desprestigio contra mi persona, tanto pública como privada, yo no he hecho el más mínimo comentario. Pero, en vista del carácter desproporcionado que han tomado los últimos acontecimientos, he decidido hablar para aclarar ciertos detalles que considero fundamentales, puesto que aquí se está poniendo en duda mi profesionalidad.

EL PODER DE LA VOZ es un evento que nace de la unión de dos personas: Carlos Moreno Palomeque y Cat Yuste, el director y la escritora. Siempre se nos ha considerado padre y madre de la criatura, y así consta en numerosas publicaciones. Ambos hemos aportado nuestro esfuerzo y trabajo en beneficio del evento. Por mi parte, además del guion y las pautas a los actores, aporté algunas de las voces en las primeras ediciones, todo trámite de organización que se me pidió y el nombre que todos conocemos, que a su vez fue idea de un amigo que tuvo a bien regalármelo.

Siempre he puesto en valor el trabajo y el esfuerzo de Carlos Moreno Palomeque, tanto en público como en privado, incluso después de que ya no tuviéramos trato. Y mis acciones, en todos estos años, siempre han ido en beneficio del proyecto, incluso cuando algunas de ellas me repercutieron en el ámbito profesional y personal.

Querer limitar mi implicación en dicho evento a “unos textos” es, cuanto menos, infravalorar todo lo que he hecho durante estos años.

Tras la última edición, 22 de octubre de 2018, y por una serie de discrepancias entre Carlos Moreno Palomeque y yo, éste decidió unilateralmente que el evento ya no se haría. Esto conllevó que nos distanciáramos, profesional y personalmente.

Siempre quedamos en que el día que uno de los dos decidiese no seguir con el proyecto, éste se paraba. Y de hecho, el detalle de que Carlos Moreno Palomeque crease un nuevo proyecto, modificando levemente el nombre (EL PODER pasó a ser LA MAGIA), más los categóricos comentarios —tanto públicos como privados—, donde se afirmaba que el evento nunca se volvería a hacer; me llevaron a entender que, cumpliendo con lo acordado, el proyecto estaba cerrado.

Por todo esto, y casi un año después de la finalización del evento, tomé la decisión de registrar dicho nombre para evitar la utilización por parte de terceros, como ya nos había sucedido a lo largo de los cuatro años que duró el proyecto.

Está registrado en la clase 41 de NIZA, que aglutina más de 150 servicios y que es la clase concerniente al entretenimiento (guion, ficción sonora, doblaje, espectáculos…). Asesorada por el agente de la propiedad que se encargó de este trámite, es la clase que le corresponde. Y gracias a estar en dicha clase, he podido defender la marca del intento de utilización por parte de otras entidades: la SER, A3Media…

La marca sigue con nosotros porque yo la he defendido por vía judicial. No me consta que Carlos Moreno Palomeque haya hecho ningún trámite para defenderla. A su vez, él ha podido seguir usándola sin perjuicio alguno. Nadie le ha impedido o le ha requisado nada.

Entiendo que, en vista de su actitud, está buscando volver a poner en marcha el evento, esta vez sin contar conmigo, a pesar de que naciera de los dos y la esencia de ambos esté patente en dicho proyecto.

Si tales están siendo sus intenciones, habría podido hacerlo sin problema, porque yo no le habría dicho nada al respecto: porque nunca lo he hecho y porque hace tiempo que no tenemos trato y nunca se ha puesto en contacto conmigo para aclarar nada, ni antes ni después del registro.

Yo, por mi parte, como se ha demostrado y se demostrará, nunca, ni en privado ni en público, he manifestado la intención de continuar en solitario con este evento, puesto que considero que es de los dos y siempre he dicho que es lo que es gracias a las tres patas que lo componen: dirección, guion y voces.

Intentar poner mi profesionalidad en tela de juicio, usando palabras tan gruesas como robo o apropiación, sin tan siquiera haberse comunicado conmigo, me parece un acto desproporcionado, que no solo me afecta a mí y a terceros, sino que al final envilece un evento que nació con la mejor de las intenciones.

Creo que queda aclarado que esto era de dos, que he buscado defenderlo de terceros y nunca impedirle el uso al director y que, como habíamos apalabrado, este evento terminaba en el momento en que uno de los dos no quisiera continuar. La única persona que, si lo desea, debiera tratar este tema conmigo es Carlos Moreno Palomeque, al que reitero que, si tiene la intención de continuar con este evento, a pesar de la palabra dada y de que yo no forme parte del mismo, adelante. De hecho, si lo que se lo impide es la titularidad de la marca, le ofrezco hacerse cargo de la misma.  No tiene más que contactar conmigo para arreglar los trámites pertinentes.

La esencia de EL PODER DE LA VOZ eran los actores de doblaje, dando vida en un escenario a mis relatos, bajo la organización del director. Lamentablemente, esta conjunción no se volverá a repetir porque, para poder trabajar codo con codo con alguien, tienes que tener su apoyo y su respeto. Yo, en muchos momentos a lo largo de estos años, no he sentido que contase con su apoyo. Y, en vista de los comentarios de los últimos días, veo que tampoco contaba, ni cuento, con su respeto.

Y dicho esto, no tengo más que añadir.

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