Respuesta a Borja Terán, a Sergio Mur y al club de los orgánicos

Hacía mucho que no me arremangaba para escribir un artículo… Pero es que esto ya clama al cielo. Y es que, tras la publicación de ayer día 14 de septiembre del señor Borja Terán , las manifestaciones de Sergio Mur y la legión de “orgánicos” que les dieron cancha, creo que se merecen que, como poco, alguien les dé una respuesta con más de 280 caracteres.

Memorias de Idhún o cómo cargarse una buena historia

Todos conocemos la polémica sobre las voces de la malograda ‘Memorias de Idhún’. Bien, cosas que pasan cuando decide el dinero y no la profesionalidad. Y es que, con tal de llamar la atención, los creativos de Netflix son capaces de dejarse operar a corazón abierto por el mismísimo Rubius si esto tiene impacto mediático.

Y así les va. Se pasaron las preferencias de la autora por el arco del triunfo, primando la fama al oficio, y se han montado una trupé de actores de moda, que no dudo yo de sus capacidades interpretativas frente a la cámara, pero sin experiencia ninguna en el complejo arte del doblaje.

Aquí salvamos a Michelle Jenner, por supuesto, que,  a pesar de que el señor Terán reduzca toda su trayectoria al personaje de Hermion, podemos decir para los no iniciados que a Michelle le salieron los dientes en el atril y tiene casi dos cientos trabajos a sus espaldas.

Ahora, consultemos la base de eldoblaje.com y veamos la trayectoria del resto de compañeros. Iztan Escamilla, Nico Romero y Sergio Mur cuentan con la escalofriante cifra de un doblaje en su haber: este. Mientras que Carlos Cuevas tiene dos: este y ‘Merlí’, del que mejor me ahorro los detalles. Solo diré que fue desastroso, para ser elegante.

El doblaje es una técnica

Bien, después de poner sobre la mesa los datos objetivos y contrastables, volvamos a lo que nos ocupa.

Ser actor (de imagen) no cualifica a nadie para hacerlo todo. Al igual que se busca un especialista para las escenas de riesgo, porque el actor no conoce la técnica de saltar de un coche en llamas y no dejarse los dientes; a la hora de doblar, también se debería tener en cuenta que, detrás de la voz, hay interpretación y técnica.

Y, como se puede adivinar, esta técnica  tiene sus diferencias obvias con respecto a la interpretación “de imagen”, porque, lógicamente, todo el peso recae en el único instrumento del que dispones: la voz.

Y, para mayor dificultad, esto se hace en un estudio de doblaje, a solas en el atril, quieto frente a un micrófono. No estás corriendo, pero tiene que parecerlo. No estás pegándote con nadie, pero se tiene que notar ese esfuerzo. No estás amando a nadie, pero tiene que sentirse la emoción. No estás vestido, ni maquillado, ni en el set de rodaje, pero la preparación del actor de doblaje hace que se salven todas esas circunstancias y se consiga lo importante: transmitir lo que está sintiendo el personaje en cada momento.

De ahí que la técnica sea complicada, compleja, algo que no se puede aprender en una mañanita de paso por un estudio, aunque muchos creativos y star talents crean que sí.

Por eso —y si nos fijamos en el resultado de este doblaje—, se nota claramente que les falta escuela. Los personajes suenan planos y sin chispa. No son creíbles. Les falta proyección en la voz en muchos momentos fundamentales. Rozan las palabras, eso es mala dicción. Y, algo fundamental, suenan vacíos y sin emoción.

El doblaje no es un género menor

En conclusión: no es ponerse delante del micro y leer. Y quien resuma este oficio así es porque no lo conoce o porque le tiene muy poquito respeto…

Y esto, para colmo de desfachatez, se da en Memorias de Idún entre los propios componentes del reparto de voces. Así, el bueno de Sergio Mur ha dicho, sin que se le caiga la cara de vergüenza, que él no es un actor de esos, que es actor de verdad…

Tweet de Sergio Mur

No concibo que alguien que habla con ese desprecio del doblaje se rebaje a realizar esta labor. Eso, señor Sergio Mur, se llama incongruencia o, si me apura, cinismo.

Y es que, en estos casos, además de pedirles responsabilidades a los que ponen la pasta, que suelen cegarse con la fama de sus apuestas más que con la profesionalidad de estas, también debemos pedirles cuentas a los “actores” famosos y famosillos que se lanzan al atril para, en numerosas ocasiones, pegarse una costalada memorable como esta.

Y, para remate de despropósitos, enarbolan la bandera de la interpretación “orgánica”, la importancia de lo “natural”, para justificar cualquier cosa, incluso una mala actuación.

Y no, así no. Que si entra en sala, señor Sergio Mur, actor de los de verdad, acuérdese de llevar consigo también la intención, la dicción y la técnica, no solo lo orgánico.

Borja Terán, doctor experto en desenquistar

Esto era un polvorín a punto de estallar… Y, al final, estalló gracias a la chispa de Borja Teerán, periodista crítico de televisión, y su artículo incendiario —como poco— y sospechosamente partidista. Y es que aquí, como suele ser costumbre, para defender una opinión hay que escupir con mala baba al doblaje.

“El objetivo no es doblar sino ser”.

Profundo, sí señor, muy profundo…

El actor de doblaje también es, señor Terán. Y le diré más, el actor de doblaje es SER y ESTAR: porque ES actor y ESTÁ preparado para dar vida a cualquier personaje, tenga ya otra voz o aunque no la tenga.

“Se enfadan en lugar de darle una oportunidad”.

Quizá el señor Terán piense que, a base de escucharlo, olvidaremos el despropósito interpretativo y nos meteremos en la historia, aunque sea con calzador…

Es curioso, pero este mismo argumento lo han usado los creativos de Netflix para defender lo indefendible. Oye, ¡qué casualidad…!

Puedes leerlo aquí.

En fin, podríamos desgranar frase a frase todo el artículo, pero prefiero que lo leas tú mismo y saques tus conclusiones.

Es indignante que un crítico de televisión haga cierto tipo de afirmaciones con toda la tranquilidad del mundo. Así, pragmático, como si lo que estuviera diciendo fuera verdad absoluta y no un ataque injustificado para defender una mala decisión.

No hubiera estado nada mal que, como periodista que es, hubiera preguntado al gremio, a algún director o actor, e, incluso, a la propia Laura Gallego, para saber qué opinan de todo este asunto.

Y luego, con todos los datos sobre la mesa, señor Borja Terán, hace lo que considere. Se monta usted si quiere su artículo y su cruzada personal contra el doblaje, quemando en plaza pública todas las versiones dobladas hasta la fecha, para dar paso a una nueva era, la de lo orgánico, que es el nombre que se han buscado algunos actores para justificar sus balbuceos sin inflexiones, ya sea en pantalla o  en el atril.

En fin, señores, lo de siempre, solo que con algo más de veneno. Y es que ya lo decía la película (en versión doblada, claro): «El dinero es el dinero y lo demás es conversación».

No hay mucho más que añadir. Solo un pequeño consejo, si se me permite: hablemos sabiendo de lo que hablamos, por favor. Y si nos equivocamos, se rectifica, no se huye hacia delante.

4 comentarios sobre «Respuesta a Borja Terán, a Sergio Mur y al club de los orgánicos»

  1. Estoy aplaudiendo con las orejas, sí señora.
    ¿Qué tenemos, señores, 3 años? ¿Qué pasa, tan mal llevamos la autocrítica? ¡Mami, me están diciendo que he hecho mal las cosas, buaaaa! Me tiro al suelo y lloro como un crío. Anda ya.
    Señores, que hasta la propia Laura Gallego cuando salió todo el tema del doblaje tuvo que salir soltando un comunicado en el que básicamente decía oye, que estas no son las voces que yo quería para mis personajes, no sé si me entiendes, josé Borja (¿qué bien queda cuando pones José delante de cualquier cosa, eh? Suena a señoro total xD).

  2. Querida Cat, bravo por tu artículo. Se puede decir más alto pero no más claro. Por cierto, no he leído prácticamente nada del señor Mur, pero los pocos años de profesión no le permite echar por tierra el trabajo de profesionales que sí somos actores (muchos no solo de doblaje) y que llevamos toda nuestra vida en esto y preparándonos todos los días. En vez criticar, le recomiendo que se prepare en otra de las muchas facetas que tiene nuestra profesión. Nunca se sabe a lo largo de tu vida qué te dará de comer. Gracias de nuevo querida Cat

  3. Como actriz de doblaje novel, he de decirte que aplaudo cada una de tus palabras en este artículo.
    Todos somos conscientes de doblajes malísimos en la historia del cine y la televisión, pero jamás había escuchado que esos “intérpretes” dijeran nada malo de su experiencia. Es más, todos agradecen la oportunidad, e incluso, llegan a valorar la profesión todavía más por su dificultad. Pero, curiosamente, pocos repiten debido a eso mismo, su dificultad.
    Estos actores (exceptuando a Michelle, mis respetos a esa grandísima actriz de doblaje) se centran en su aspecto físico, en sus cualidades actorales, pero, como pasa con mucha gente del gremio, dejan en segundo plano la educación de la voz. Y cuando les dan una oportunidad para ampliar su currículum, se endiosan, y desprecian el trabajo de los profesionales del medio sólo porque ellos han sido escogidos en esta ocasión.
    Y, lamentablemente, esto no parará. Porque el doblaje sigue siendo y será una profesión precaria, y se valora más a un famoso poniendo voz a un personaje, que a un profesional sin renombre por el simple hecho de conocer su cara.
    Ojalá los castings se hiciesen más abiertos y con más criterio que elegir una cara bonita en una profesión donde conocer tu cara es lo menos importante.
    Gracias por este artículo. De corazón.

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